Archive for 20 mayo 2011

Reflexionad (Les indignés)
8 mayo 2011

Sigo con interés, con cierta curiosidad y con algo de emoción las concentraciones de los últimos días en las plazas de las principales ciudades españolas, desde el primer germen hace semanas, que tenía algo de movimiento meramente virtual, pasando por la confusión de los primeros días, las primeras salidas a la calle en forma de manifestación, los desalojos y ahora el definitivo establecimiento de la sentada en forma de campamento. No hay forma más clara de decir “estamos aquí” que estar precisamente ahí, a pie de calle, agitando los brazos y llamando la atención.

Sigo la actualidad con la incertidumbre de las próximas horas, acercándonos a una jornada de reflexión que parece será el tiempo en que esa concentración se convierta en algo ilegal. Me pregunto si es ilegal que varios miles de personas alcen la voz y digan: “estamos aquí”. Que hay un pueblo y que ése pueblo debe ser el dueño de su destino es una de esas obviedades que de vez en cuando nos vemos obligados a recordar. Qué mala memoria tiene a veces el ser humano, qué peligroso resulta cuando el gobernante se confunde con el poderoso, qué injusto cuando los poderosos son sólo unos pocos.

Sigo las concentraciones también con admiración, con la sensación de que recordaremos estos días como aquellos en los que varios miles de españoles se levantaron para reclamar algo y no necesitaron utilizar la violencia para hacerse escuchar, bastó su sola presencia ¿Existe algo más poderoso que el intento de hacer un mundo mejor sin utilizar más fuerza que la razón ni más violencia que la de la presencia pacífica? Pero me gusta más aún que el mensaje sea de unidad, que se cuenten las personas por miles y manifiesten su heterogeneidad ideológica, que la protesta no sea de un grupo contra los demás, que no se trate de una propuesta como alternativa a otra ¿Estarán realmente, de una vez por todas, las dos españas unidas en una plaza? Me gustaría pensar que sí.

Hace poco más de una semana leí Indignaos, el libro de Stéphane Hessel que tanto ha dado que hablar últimamente. Se trata de un pequeño texto que invita a la indignación, a la agitación ideológica no violencia -algo muy similar a lo que sucede en las plazas de España estos días- y que se argumenta en la posibilidad de cambiar el sistema saliendo de la comodidad del sofá. Leí el libro y pensé que el título era una mera estrategia de marketing: debería haberse titulado Reflexionad, reflexionad porque debéis ver más allá de lo que os cuentan, reflexionad porque tenéis el deber de ser críticos con el sistema y con lo que veis, reflexionad porque no es necesario estar de acuerdo con todo, reflexionad porque existen alternartivas y, ante la injusticia, indignaos, indignaos con toda la fuerza de la razón, sin un ápice de violencia, pero indignaos.

Entiendo las manifestaciones de estos días como una forma de espolear la razón de la ciudadanía: reflexionad, reflexionad y si lo creéis conveniente indignaos. Y con ese nombre se refieren los medios de comunicación a los manifestantes: los indignados. Pero el mensaje, que lucha por escapar de todo signo político, llama a al razonamiento: reflexionad, reflexionad e indignaos. Esta noche, cuando comience la jornada de reflexión, la concentración, si no prosperan los recursos, se convertirá en algo ilegal, y entonces, desde la ilegalidad, esos miles de personas con su sola presencia estarán diciendo: estamos aquí, reflexionad, reflexionad en la jornada de reflexión. Y las leyes, que a veces nos parecen absurdas, estarán diciendo que, en aras de preservar la libertad de reflexión de cada cual, no podemos llamar a la reflexión.

¿Pero cuál será la propuesta? ¿Cuál es la alternativa sobre la mesa? La respuesta es fácil: aún no hay, y me atrevo a decir que no la hay porque no es necesaria, no es necesaria en este preciso instante, será necesaria el lunes, será necesaria cuando llegue el momento de trabajar. Ahora es el momento de abandonar las quejas y no lamentarse nunca más, de estimular la razón y la autocrítica, ahora es el momento del pensamiento: reflexionad, reflexionad e indignaos.

Anuncios