Archive for 18 mayo 2009

Plumajes
8 mayo 2009

El pavo real abrió su abanico de colores irreales. Quise distinguir una mirada soberbia atisvando a la hembra, pero la timidez del ave le hizo girarse hasta recoger su plumaje en una larga cola turquesa. Al alejarme unos metros, el pavo volvió expandir su hemiciclo cromático. Lo agitó con intensidad de electrocución, generando un sonido tribal que, por desgracia para el insistente animal, fue ignorado por la hembra que picoteaba invisibles migas de pan por el jardín. Yo me alejé hacia el porche y me senté a la sombra, que se confundía ya con las primeras luces de la noche. Tras la sierra, el atardecer era malva, volviéndose de un morado cardenalicio sobre algunas nubes perdidas, oscureciéndose sobre mi cabeza y en el cielo que quedaba a mi espalda -tras la casa-. Olía más que a los rosales a lejana candela y a aire fresco, aromas relajantes que me inspiraron una placentera sensación de sueño y al pobre pavo le hicieron desistir -los pavos, según me han dicho, obtienen mejores resultados en ciertos rituales a tempranas horas de la mañana-.

A estas horas, casi siempre, suelo pasear yo por el camino del cementerio. Salgo de casa y sigo la carretera que atraviesa los olivares, paso la vaquería hacia el norte y subo la cuesta hasta que veo un poco más abajo los cipreses tras el muro blanco. Doy la vuelta entonces, me detengo a mirar la superficie rugosa de una almendra -me llama la atención la superficie lisa que se vuelve rugosa al acercar la vista y velluda al mirar aún más de cerca- y para cuando vuelvo a casa varios jóvenes se han congregado en la calle: hacen acrobacias con sus motos de pequeña cilindrada, aceleran sus motores, graznan a la par sin ton ni son,  mientras algunas chavalas conversan entre ellas mirándolos de reojo. Yo recuerdo esa edad todavía, pero el tiempo debe haber borrado de la memoria los detalles humillantes, yo no hacía acrobacias temerarias y, por qué no decirlo, poco estéticas, provocadas por un torrente incontenible de hormonas, en absoluto -las hormonas sí las recuerdo, cómo no, dicen que se van pero se quedan-.

Me pregunto entonces por qué la naturaleza ha sido injusta, por qué el mundo se reparte mal y da al pavo, ave inferior, semejante escala de colores, tal tendencia a la elegancia y la sutileza, mientras el ser humano se limita a forzar unas máquinas alimentadas por un líquido negro, derivado del petróleo, haciendo sonar unos motores que rugen con potencia ciertamente ridícula. No se confundan: no siento una admiración poéticamente cursi por la belleza del plumaje de ningún ave, es que detesto hasta la locura el estruendo de esa máquina infernal a la que llaman ciclomotor.

Desnuda
8 mayo 2009

Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.

Una Mujer Desnuda Y En Lo Oscuro. Mario Benedetti (Fallecido hace unas horas en Montevideo).