Existes

Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas…
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta).

Me basta así. Ángel González

Marzo es una aspiración. Quizás la obsesión poética por el otoño tiene en marzo un meillizo especular, un filtro cromático, un tacto plácido al cerrar los ojos paseando por un camino y dejar que el sol, sólo el sol, caliente la piel que cubre los ojos para que al abrirlos exista el verde imposible del prado, el perfecto contraste que delimita las zonas negras y blancas del pelaje de una vaca enorme que rumia tendida, el azul puro y único cada día del cielo.

Más allá de los colores del campo, del olor ténue de los coleos que cultivo con torpeza, del sabor intenso del café que bebo siempre antes del amanecer, quedan las palabras escritas: esta casa tienen una humilde biblioteca con libros de adorno que, ahora estoy seguro, jamás leeré -salvo algunos versos, antes de dormir-. Quizás viene ahora el tiempo en que los colores, los perfumes, el tacto ardiente de las sábanas en el soleado amanecer de primavera, importan más que la retórica barata, los versos de bisutería o las notas a pie de página de un libro que ya no entiendo -y sin embargo, cómo saber que es cierto, cómo creer en este instante de colores verdaderos después de haber renunciado tantas veces sin éxito a la palabra-.

Éste es el paisaje y no otro, el río de seda que borró los cuadernos donde escribía versos sin rima que me avergonzaba enseñar y conatos de novela que, ciertamente, jamás quise escribir: en todas direcciones se extiende el campo, retales de olivar, de pasto, una almazara humeante allá al este, en el centro una costura vertical que es el camino del cementerio, por el que vienes tú, sonrojada del sol, pensativa como siempre, secreta y silenciosa, morena y perfecta.

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2 comentarios

  1. (Escucho tu silencio.
    Oigo
    constelaciones: existes.
    Creo en ti.
    Eres.
    Me basta)

  2. ¿todavía existe ese halo?

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