Archive for 27 marzo 2009

Nadie
8 marzo 2009

El Tao engendra el Uno
El Uno engendra el Dos
El Dos engendra el Tres
y el Tres engendra los diez mil seres

Lao Zi

Imagino que la lectura de la traducción de un poema filosófico chino de hace unos cuantos miles de años, a causa de la distancia temporal, lingüística e idiomática y a falta de una investigación más profunda, requiere más de inventiva que de interpretación. Personalmente, me agrada leer estos versos de Lao Zi porque semejante resumen minimalista de la creación se presta a ser leído como una serie de instrucciones para la “autocreación” personal, por qué no, para la auto-re-construcción personal, y en mi opinión ayudan a cimentar perfectamente cualquier proyecto -desde el Tao (la nada), pasando por la idea, hasta la compleja realización del Todo-. Lo bueno de la ambigüedad es que este Génesis taoísta puede ser leído de cualquier forma, para cualquier cosa, y completado perfectamente con otras palabras de Lao Zi que, sin duda, son de áninmo: “Un viaje de mil li comienza con un solo paso” (hoy me permito citar sin referencias). Quiero que leais esto, porque quiero que os sea realmente útil:

The way that can be spoken of
Is not the constant way;
The name that can be named
Is not the constant name.

The nameless was the beginning of heaven and earth;
The named was the mother of the myriad creatures.

Hence always rid yourself of desires in order to observe its secrets;
But always allow yourself to have desires in order to observe its manifestations.

These two are the same
But diverge in name as they issue forth.
Being the same they are called mysteries,
Mystery upon mystery –
The gateway of the manifold secrets.

Virgilio
8 marzo 2009

Hos ego versiculos feci, tulit alter honores
Sic vos non vobis nidificatis aves
Sic vos non vobis vellera fertis oves
Sic vos non vobis mellificatis apes
Sic vos non vobis fertis aratra boves

Yo escribí estos versos, otro se llevó los honores
así vosotros no hacéis nidos para vosotros mismos, pájaros,
así vosotras no lleváis la lana para vosotras mismas, ovejas,
así vosotros no hacéis miel para vosotras mismas, abejas,
así vosotros no lleváis el arado para vosotros mismos, bueyes.

Existes
8 marzo 2009

Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas…
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta).

Me basta así. Ángel González

Marzo es una aspiración. Quizás la obsesión poética por el otoño tiene en marzo un meillizo especular, un filtro cromático, un tacto plácido al cerrar los ojos paseando por un camino y dejar que el sol, sólo el sol, caliente la piel que cubre los ojos para que al abrirlos exista el verde imposible del prado, el perfecto contraste que delimita las zonas negras y blancas del pelaje de una vaca enorme que rumia tendida, el azul puro y único cada día del cielo.

Más allá de los colores del campo, del olor ténue de los coleos que cultivo con torpeza, del sabor intenso del café que bebo siempre antes del amanecer, quedan las palabras escritas: esta casa tienen una humilde biblioteca con libros de adorno que, ahora estoy seguro, jamás leeré -salvo algunos versos, antes de dormir-. Quizás viene ahora el tiempo en que los colores, los perfumes, el tacto ardiente de las sábanas en el soleado amanecer de primavera, importan más que la retórica barata, los versos de bisutería o las notas a pie de página de un libro que ya no entiendo -y sin embargo, cómo saber que es cierto, cómo creer en este instante de colores verdaderos después de haber renunciado tantas veces sin éxito a la palabra-.

Éste es el paisaje y no otro, el río de seda que borró los cuadernos donde escribía versos sin rima que me avergonzaba enseñar y conatos de novela que, ciertamente, jamás quise escribir: en todas direcciones se extiende el campo, retales de olivar, de pasto, una almazara humeante allá al este, en el centro una costura vertical que es el camino del cementerio, por el que vienes tú, sonrojada del sol, pensativa como siempre, secreta y silenciosa, morena y perfecta.

Argumentación religiosa a favor del aborto
8 marzo 2009

1. El ser humano tiene alma desde el momento de la fecundación.

2. Hasta donde yo tengo noticias, existen el cielo, el infierno -repuesto por su Santidad Torquemada II-, pero el limbo lo cerraron hace tiempo ya, por lo que nuestros difuntos van, según su estado de pecadores o no -contando con que vale arrepentirse en el lecho de muerte- con Dios al Paraíso o con el Diablo al Infierno.

3. Analicemos la capacidad de pecar de un zigoto:
De palabra: Nula.
De obra: Nula.
De omisión: Nula.
Pecado de pensamiento: Nadie sabe hasta que punto el Malísimo puede tentar a un alma pura como la de un feto, pero considerémosla también Nula.

Por lo que podemos afirmar que un no nacido es un alma pura y, por tanto irá al cielo, pese a no estar bautizado.

4. La vida en el planeta Tierra es una transición hacia la eternidad junto a Dios, por lo tanto todo no nacido asesinado consigue saltarse gracias al martirio prematuro la parte más difícil del proceso.
Corolario: Su condición de mártir lo elevará a estratos divinos aún más cercanos al Altísimo.

Nota: aquel que practique el aborto infringe el quinto mandamiento, por lo que tiene dos opciones a priori:

1. Arrepentirse en su lecho de muerte, ser perdonado e ir al cielo.

2. Arder en un infierno en cuya existencia ni siquiera crea.

Sin embargo, podríamos contemplar el perdón del abortista si tenemos en cuenta que la vida del niño asesinado cruelmente es de predicción profundamente triste -el mero planteamiento del aborto significa que el hijo no va a tener los cuidados necesarios y que es bastante probable que su vida se convierta en una espiral de vicio- por lo que el abortista está evitando futuros pecados, es por tanto un predicador, un inquisidor anticipado.

TOC
8 marzo 2009

Un viejo amigo un tanto excéntrico se auto diagnosticó un TOC. Curiosamente cuando nos lo dijo fue la única vez que nadie le tomó por loco.