Archive for 28 diciembre 2008

El silencio absoluto es tan probable como la sordera
8 diciembre 2008

…pero allí estaba él, en la inevitable hora del sueño, en la alternativa imposible a una elección fantasmagórica de cuya realidad sólo existía una sombra, una extraña condición de ineluctable distancia, de no más que mero pensamiento, de no más que estar en el vacío de aquella jaula invisible de la habitación mirando hacia afuera como un perro ciego, sobreviviendo gracias a los olores, a la densidad del aire que en ocasiones escondía alguna presencia fragante aunque seguramente imaginaria, al sabor agridulce del hogar que era hogar por contraste con el mes de diciembre, helado allá al otro lado del cristal y del vaho del cristal. […]

Fractales
8 diciembre 2008

Últimamente todo parece de una complejidad excesivamente simple. Todo es un conflicto en sí que genera una disyuntiva cuyas posibilidades están enfrentadas: carne o pescado, flan o manzana, agua o vino. A su vez cada elección se remifica en una nueva disyuntiva con un nuevo conflicto. Dictadura o democracia, PSOE o PP, Aznar o Rajoy; Mac o PC, Windows o Linux, Gnome o KDE; hombre o mujer, rubia o morena, ojos verdes o azules; ciencia o religón, varios dioses o uno solo, Cristo o Mahoma. La teoría de contrapuestos se demuestra, el yin y el yang, lo luminoso y lo oscuro, el protón y el neutrón, masculino y femenino, la materia y la antimateria, tener o no tener, consecuencia de que tendemos a observar con dos ojos y nos ver en cada uno más que la sola sombra de una forma aislada.

La vida es una suma de decisiones conflictivas dispuestas en el tiempo de forma fractal, blancos o negros que a su vez pueden ser blancos o negros. Qué falta de matices, de sutileza, de poesía.

Así se despobló Cáparra
8 diciembre 2008

La Historia aguarda a la entrada de Cáparra, en un centro de interpretación donde se exponen hallazgos, maquetas, reconstrucciones. Se trata más que de un mero museo de un ejercicio para que el visitante se embeba en la historia de una ciudad desde su fundación hasta su abandono -son pocas las ocasiones que tiene el turista o el curioso de visitar lugares completamente libres de la presencia de moradores o transeúntes, y Cáparra alberga la posibilidad de fantasear ante un descubrimiento falsamente propio, gracias en parte a la poca afluencia de visitantes–. Se trata de implicarse en la historia, de iniciarse en los años en que la ciudad existió como tal, antes de convertirse en poco más que unos restos, de entender el cómo y el porqué de los enterramientos excavados más allá de sus murallas, de ver en la piedra lo que fue tránsito de gentes o de aguas, de intuir en el terral moradas y establos, termas y trajín de mercantes. Después viene el descubrimiento, el abandono a lo que queda de la ciudad después de que sus últimos habitantes la dejaran allá por los años de la invasión Napoleónica, siglos de historia de una ciudad desvanecidos como un grupo de amigos que, reunidos en un bar, se levantan uno a uno y se marchan sutilmente dejando atrás apenas los restos de su pasada presencia, unos vasos con restos de líquido, unos platos sucios, colillas apagadas en un cenicero –de ahí viene el dudosamente popular dicho de «así se despobló Cáparra»

Extracto del artículo que he escrito este mes para la sección de viajes del Diario Identidad (páginas 11 y 12), donde podeis leerlo entero.